No tengas prisa.

Saborea este momento, este instante, el primer café de la mañana, la última copa de la noche. No tengas prisa en el mañana, en el próximo mes, en el próximo año. No quieras resolver hoy toda tu vida, no, al menos no quieras vivir demasiado. No quieras hacer planes en el futuro olvidando lo que debes hacer hoy. No corras, ya ocurren las cosas demasiado rápido a nuestro alrededor, así que tú no. Tú no vayas deprisa, no corras.




No quieras resolver tu futuro hoy. Eso solo un domingo, un domingo por la tarde. No dejes de vivir pensando en el mañana. Aprovecha el hoy. Aprovecha este momento. Deja de leerme (si quieres) y aprovecha estos minutos de vida.

No tengas prisa por el futuro, por acabar la jornada en el trabajo, por acabar de cenar, por acabar tu serie favorita. No quieras tantos finales. Concéntrate en el ahora, en el medio de tu mitad, en el centro de tu mirada.

No pienses en lo que pasó, en lo que pasará o en lo que nunca vendrá. No tengas prisa por vivir mucho, céntrate en vivir bien. En amar cada instante de tu vida como si fuera el último. Pero no te estreses, no te agobies. Lo estás haciendo bien. No puede ser de otra manera. Solo mantén la calma, no tengas prisa y siente y ama cada paso de tu vida. Solo así, la vida te sabrá a poco.